Episodio 21: "La ontología del mal"
Interior – Oficina del DEIO – Noche
Las luces tenues apenas iluminan los rostros de los presentes. Jonathan James, de pie frente al pizarrón, señala una foto de la nueva víctima: un joven seminarista, torturado pero con el rostro en paz. Una marca grabada en el suelo junto a su cuerpo: la misma cruz invertida en círculo. La habitación está en silencio.
JONATHAN:
(voz baja)
“El mal no es una sustancia, ni una fuerza originaria. Es ausencia. Es agujero. Privación del bien. Como enseña Santo Tomás, no hay mal en sí, solo el bien dañado... desfigurado. Lo que nos perturba no es su existencia, sino su banalidad.”
THELMA:
(sarcástica)
¿Y cómo explicas el sadismo de esto? ¿Privación o goce?
JONATHAN:
Ambas cosas. El goce surge del alma fragmentada. El asesino no busca la muerte, sino su sentido. Juega a ser dios. Pero un dios sin bondad. Un ídolo del caos.
MARCCHO:
¿Y cómo lo encontramos?
JONATHAN:
(pausa, concentrado)
No con armas. Con comprensión. Debemos pensar como él… o mejor aún, antes que él.
Flashback Sensorial
Jonathan se arrodilla junto al cadáver, cierra los ojos y respira hondo. Visualiza. Ve la escena antes del crimen:
El seminarista reza. El asesino detrás, con una cruz en mano, invierte el símbolo. Jonathan “escucha” una frase en su mente, como eco:
VOZ DEL ASESINO (mental):
“Quiero ver si tu Dios te rescata.”
Jonathan se sobresalta. Abre los ojos.
JONATHAN:
(pasmado)
Lo conoce. Lo desafía. Está buscando una respuesta.
Exterior – Antiguo monasterio en ruinas – Madrugada
Siguiendo las pistas de una carta encontrada en el cuerpo, llegan al lugar. Jonathan ordena a todos detenerse.
Lectura de objetos
Toma un rosario medio quemado que cuelga de una reja oxidada. Lo toca con los dedos.
Siente miedo. Rechazo. Luego frío. Y una palabra:
JONATHAN (susurrando):
“Lucerna... la linterna.”
En un rincón del claustro, oculta bajo una lápida falsa, hallan una linterna encendida sobre una mesa, iluminando una inscripción:
“Dios ha muerto. Lo maté yo.”
Interior – Oficina del DEIO – Final del episodio
JONATHAN:
Matar un símbolo no elimina su verdad. Solo desenmascara nuestra herida. El asesino no es un monstruo, sino una ausencia de bien, con voz y rostro humano.
THELMA:
Entonces… ¿cómo lo detienes?
JONATHAN (mirándola a los ojos):
Recordándole que el mal, por más ruido que haga, siempre es vencido en silencio. Con verdad. O con fuego.

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